Agenda Ambiental Andina 2012-2016

Los países de la Comunidad Andina aprobaron la Agenda Ambiental Andina para el período 2012-2016 y el Plan de Acción de la Estrategia Andina para la Gestión Integrada de Recursos Hídricos, durante la VI Reunión Ordinaria del Consejo Andino de Ministros de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible, celebrada el dia 12 de abril del presente año por videoconferencia.

El Director General de la Secretaría General de la CAN, Santiago Cembrano, manifestó que la nueva Agenda Ambiental contiene acciones de carácter subregional para el corto y mediano plazo que contribuirá a fortalecer las capacidades en esta materia de Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú y agregará valor a los esfuerzos nacionales. “Lo que se busca es contribuir a mejorar la gestión ambiental y desarrollo sustentable en armonía con la naturaleza”, precisó.

Refirió que este instrumento ha sido elaborado tomando como base las lecciones aprendidas de la anterior agenda (2006-2010), cuya implementación se constituyó, en sus inicios, en un reto para promover la cooperación subregional alrededor de objetivos comunes relacionados con la conservación de la biodiversidad, la respuesta a los efectos del cambio climático, la promoción de la gestión integrada de los recursos hídricos.

Respecto al Plan de Acción de la Estrategia Andina para la Gestión Integrada de los Recursos Hídricos, Santiago Cembrano explicó que se trata de un instrumento orientador y planificador de corto, mediano y largo plazo para los actores institucionales y sociales de los países miembros de la CAN. “Su objetivo es promover acciones conjuntas para el desarrollo, la sostenibilidad y el fortalecimiento de la Gestión Integrada de los Recursos Hídricos en los países miembros de la Comunidad Andina”, precisó, tras recordar que la Estrategia Andina fue aprobada a través de la Decisión 763 de agosto de 2011.

Durante la reunión del Consejo Andino de Ministros de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible, las autoridades de Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú expresaron un agradecimiento especial a la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) por el apoyo brindado, a través del Programa Regional Andino AECID – CAN.

Fuente: www.comunidadandina.org
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CONGA Y LA “JUSTICIA AMBIENTAL”- Parte I

EIA y “licencia social”

En los últimos años se han posicionado en nuestro medio términos como “licencia social” o “inversión social”, frases no halladas en la normatividad pero que sobrentiende a la decisión o permiso de la población ante tal o cual actividad o al financiamiento de activos o servicios para bienestar de la población, respectivamente.

Parece ser que el adjetivo “social” se yergue ante la falta de vigor normativo por el lado positivo o ante la manipulación por el lado negativo cuando existen intereses encontrados.

Las normas actuales de participación ciudadana quizá sean el medio para dirigirse a la “licencia social”. Si es así, no se entiende porque el EIA del Proyecto Conga a pesar de ser aprobado aún tiene conflictos con la población. Por “manipulación” o “intereses personales” manifiestan algunos, por “viveza” en la aprobación del estudio manifiestan otros, lo cierto es que en nuestra sociedad ambas hipótesis no podrían ser rechazadas. Creemos que existe la manipulación de personajes para satisfacer sus propios intereses, políticos en muchos de los casos, y en algunas instituciones, valgan verdades, no existe la transparencia para la aprobación de un estudio que simplemente es “arreglado” bajo la mesa. Sería recomendable preguntar si para desarrollar los estudios del proyecto minero se habrá tomado como referencia por ejemplo el estudio de Zonificación Económica y Ecológica desarrollado por el Gobierno Regional de Cajamarca y que fue revisado por el Ministerio del Ambiente.

¿Intereses encontrados o preocupación ambiental?

Detrás de la “presión” por ejecutar el proyecto Conga de parte del Gobierno, ayudado de la gran mayoría de medios de comunicación, existe la justificación de la rentabilidad financiera por canon, regalías, entre otros, que pueden servir para la “inversión social”. Se desarrollaron sendos debates de esta problemática fuera del sitio, en muchos casos, por que no se conoce la realidad de las comunidades y sus vecinos mineros. Basta con visitar algunas comunidades aledañas a un proyecto minero para entender que no se materializa una mejora de la calidad de vida por más divisas que deja esta actividad. Bajo este enfoque es de esperar que las poblaciones rurales no crean en una mejora para sus hogares cuando avizoren empresarios mineros alrededor de sus tierras y recursos, ya que a veces ni la mano de obra es de la zona. Entonces, ¿en que se beneficia la comunidad cercana? No incluyo al gobierno local y menos al regional que no siempre tienen la capacidad para aprovechar recursos devenidos de estas actividades para invertirlos eficazmente a favor de la población. ¿Se beneficia el Gobierno Central?, posiblemente, ya que a pesar de la tan anhelada descentralización, el grueso de las divisas van a parar a ese nivel de gobierno en contratos, sueldos, etc. que están precisamente en una ciudad a miles de kilómetros del riesgo ambiental que supone la implementación de esa actividad minera. Es fácil decir que se puede poner en riesgo las inversiones cuando no se está en el lugar de los hechos, mucho menos cuando no perteneces al grupo que necesita superar la pobreza.

Algo que es innegable es el impacto de las actividades mineras sobre el entorno natural, impactos que pueden ser fuertes, moderados o leves, pero impactos al fin y al cabo. No olvidemos que la dinámica del entorno natural es sistémico, es decir, no esperemos afectar algo sin que afectar a todo lo que dinamiza con ello. De ahí que muchos, y me incluyo, no compartamos la modificación de un sistema acuífero natural.

Dice el Criterio de Pareto sobre la gestión de proyectos que: “La situación con proyecto es preferible a la situación sin proyecto si al menos alguien está mejor en la situación con proyecto pero nadie está peor”. Pero para el caso Conga este criterio de evaluación social no se satisface, ya que mientras el sector privado puede mejorar mucho, la mejora en las comunidades es casi imperceptible o hasta empeora por la afectacion a sus recursos y eso nos lleva a pensar si realmente existe “justicia ambiental”...

Por: Dante Garcia J.
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2012: Año Internacional de la Energía Sostenible para Todos

Considerando la relación intrínseca de energía y desarrollo sostenible que resalta la importancia de una energía menos contaminante y más eficiente para reducir la pobreza, y la importancia del acceso a servicios energéticos aceptables en los países en vías de desarrollo para lograr los Objetivos de Desarrollo del Milenio, lo cual ayudaría a mejorar las condiciones y el nivel de vida de la mayoría de las personas de menores recursos; la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el año 2012 como el “Año Internacional de la Energía Sostenible para Todos”.


Esta designación fue adoptada luego de evaluar el estado situacional de que en los países en desarrollo, existen más de 3 000 millones de personas que dependen de la biomasa tradicional para cocinar y como fuente de calefacción, y 1 500 millones de personas que carecen de electricidad, así como millones de personas que por condiciones de pobreza no pueden solventar estos servicios energéticos a pesar de que estos sí están disponibles en sus medios. A esto se suma que la falta de energía no es el único problema, sino también consideraciones de salud pública justifican la denominación de este año ya que por efecto del uso de energías tradicionales mueren alrededor de 2 millones de personas de forma prematura. Definitivamente si no se hace nada por evitarlo, estas cifras podrían ser mayores en las próximas décadas por lo que la atención de las políticas públicas energéticas / ambientales y la implementación de programas que comprendan el cambio de matriz energética debieran ser las prioridades actuales.

La energía sostenible es aquella energía que se produce y se usa de forma que apoyen a largo plazo el desarrollo humano en el ámbito social, económico y ambiental. El acceso a la energía sostenible está inseparable de un futuro sostenible para el mundo en desarrollo ya que los servicios energéticos tienen un profundo efecto en la productividad, la salud, la educación, el cambio climático, la seguridad alimentaria, el mantenimiento hídrico y los servicios de comunicación.


Por ello, resulta particularmente importante invertir en el acceso a opciones tecnológicas energéticas menos contaminantes y en un futuro para todos con capacidad para adaptarse al cambio climático, así como la necesidad de mejorar el acceso a recursos y servicios energéticos que sean confiables, de costo acequible, económicamente viables, socialmente aceptables y ambientalmente sostenibles.


No obstante, para utilizar en mayor medida las fuentes de energía nuevas y renovables disponibles y ampliar la prospección de fuentes adicionales menos contaminantes hay que transferir y difundir tecnologías. Es necesario adoptar más medidas para estimular la aportación de recursos financieros suficientes, de buena calidad y que lleguen en el momento oportuno, así como la transferencia de tecnología avanzada de los países desarrollados hacia los países de economía en transición para facilitar un uso más amplio y eficiente de las fuentes de energía, en particular las fuentes de energía nuevas y renovables.


Es fundamental que nuestras sociedades vayan reduciendo su dependencia energética de los combustibles fósiles fomentando el uso de fuentes de energías alternativas y aprendiendo a usar la energía de forma eficiente. En nuestro país el Ministerio de Energía y Minas el año 2008 decretó medidas para el ahorro de energía y posteriormente el Ministerio del Ambiente desde el año 2009 viene implementando y promoviendo medidas de ecoeficiencia que contemplan entre otras medidas, la ecoeficiencia energética, que en líneas generales consiste en la adecuada administración de energía y por ende, su ahorro, tanto económico como ambiental.


Por: Elizabeth Oré N.
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La Huaconada de Mito: honorable danza en tiempos de ausencia moral

Oí decir a mi señor padre alguna vez “Huacones los de antes” y creo que no se equivocó, cuando por aquel entonces aquella honorable danza de gallardos pasos de baile empezaba a ser distorsionada por saltitos jocosos y otras desagradables formas de movimiento sin llegar a entender con qué objeto.

Ni que decir de aquel personaje llamado “Huacón” cuyo real significado es procurar la moral, el orden y las buenas costumbres. Y es que el “Huacón” no podía ser cualquiera, debía ser aquel hombre que tenga la suficiente calidad moral para vestir la elegancia de sus trajes y transmitir el respeto hacia todos como se le podía tener a él, sin la necesidad de usar la violencia o el abuso de su autoridad.

El Huacón de hoy dista mucho de aquel majestuoso retrato que nos transmitieron de generación en generación. Se ha convertido en un personaje jocoso, intratable, violento, borracho, cuyo comportamiento hace dudar del merecimiento que tiene para vestir con garbo la careta y la zumba y ser un verdadero Huacón.

Debo sentirme tranquilo de que mi señor padre no haya llegado a ver hasta qué punto casi se ha deformado ese danzar elegante del Huacon, pero tengo fe de que pueda rescatarse su verdadera esencia porque sería mezquino de llenar al mismo saco a todos, cuando todavía hay quienes si merecen ser Huacones y conservan intacto el andar noble y sencillo que espero nunca se pierda.
Tengo el orgullo de ser descendiente de la tierra de la Huaconada declarada por la UNESCO Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad y hago extensivo mi saludo al Distrito de Mito en el Valle del Mantaro.

¡Saludos mi querido padre, Honorable Huacón Wakajascha, que hoy danzas en el cielo, Jooooooo!!!.


Por Dante Garcia J.
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El ordenamiento territorial la más efectiva herramienta para gestionar adecuadamente los conflictos socio-ambientales


De acuerdo al reporte de conflictos sociales de la Adjuntía para la Prevención de Conflictos Sociales y la Gobernabilidad de la Defensoría del Pueblo, se registra que los conflictos de tipo socio-ambientales ocupan el 57% (125 de 220 casos) del total de conflictos registrados en el mes de noviembre. De tendencia similar, también se registró que durante el mes de noviembre del total de los conflictos activos, el 68% (102 de 151 casos) corresponden a conflictos del tipo socio-ambiental. Lo que en líneas generales evidencia la persistencia mayoritaria de los conflictos socio-ambientales.

La creciente tendencia de circunstancias conflictivas ambientales registrada en los últimos tiempos nos muestra que la forma de apropiación, exploración, uso y regulación de los recursos naturales como base material del desarrollo, son percibidos por las poblaciones como cuestiones decisivas, vinculadas a las necesidades y sentimientos de la inter-dependencia de los recursos naturales para el sustento y construcción de su futuro. De otro lado, una perspectiva de interés particular pero en un sentido diferente, es sostenida por los agentes promotores de los intereses geopolíticos y económicos de los grandes inversionistas.


Al necesitar las actividades humanas un soporte territorial, éste se convierte en un bien codiciado para distintas funciones. Uno de los ejemplos más vivos del conflicto que genera el intento de utilización del espacio se personifica en el antagonismo entre los intereses empresariales y los comunitarios del caso Conga, donde se pone en evidencia que los cuerpos de agua no tienen el mismo valor para los pueblos indígenas, que para los grupos empresarios que impulsan los emprendimientos de actividades extractivas en áreas relacionadas a estos cuerpos de agua.
De este modo, en todo proceso de significación y uso del territorio, confrontan diferentes proyectos, sentidos y fines, y en esa confrontación hallamos la génesis de los conflictos ambientales.

Para poder manejar y gestionar adecuadamente los conflictos socio-ambientales urge la necesidad de organizar nuestro territorio mediante procesos de Ordenamiento Territorial participativos. La Política Nacional del Ambiente menciona entre sus objetivos alcanzar el ordenamiento del uso y ocupación del territorio nacional, mediante la ZEE en un marco de seguridad jurídica y de prevención de conflictos. Asimismo los lineamientos de política para el ordenamiento territorial contemplan que la orientación estratégica del desarrollo nacional debe partir de una visión integral que contribuya a resolver los problemas del centralismo, la pobreza, marginación, desigualdades y exclusión promoviendo el aprovechamiento responsable de los recursos naturales, la conservación de la diversidad biológica, para el desarrollo sostenible del país.


Es decir, que los procesos de zonificación económica y ecológica son instrumentos ágiles que identifican las potencialidades y limitaciones del territorio, dando como producto lineamientos y recomendaciones de uso del territorio, pero no tiene carácter regulatorio ni de definición de los usos. Mientras que los Planes de Ordenamiento territorial, se constituyen en instrumentos de planificación y gestión de desarrollo integral que regulan y definen los procesos de organización sostenible del territorio a nivel local, regional y nacional pero integrados a los planes ambientales, de desarrollo económico, y social. Estos planes se formulan básicamente según la realidad de cada zona y son sobretodo procesos participativos que se construyen sobre la base de la zonificación ecológica económica. Los Planes de ordenamiento territorial deben abordar entre sus componentes el uso del territorio y de los recursos naturales, la zonificación ecológica económica, la ocupación del territorio, la demarcación territorial y la promoción de fuentes de inversión.


En Junín urge la aplicación de la zonificación ecológica económica (proceso que inició el año 2009) ya que la información técnica-científica generada debe ser empleada para la planificación, gestión y toma de decisiones de los sectores público, privado y sociedad civil; y como insumo principal del plan de ordenamiento territorial regional con la finalidad de no sólo tratar de abordar desequilibrios del pasado sino de proyectar el territorio al futuro con criterios de previsión de potenciales crisis ambientales que podrían darse no solo con la implementación de proyectos privados extractivos como el caso de Toromocho en Yauli-La Oroya, sino también por el desarrollo de proyectos públicos como el caso del embalse Yanacocha en Chupaca o de los proyectos de infraestructura de tratamiento y disposición final de residuos sólidos en toda la Región.


Por: Elizabeth Oré N.
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Innovación tecnológica para la generación de energía limpia

Sustituir el petróleo por fuentes de energía renovables es uno de los objetivos más decisivos para reducir el efecto del cambio climático. La fuente de energía más abundante y limpia es la luz solar, y por este motivo uno de los sueños de la ciencia moderna es utilizar la luz solar para favorecer las reacciones químicas. El agua como materia prima por otra parte, es abundante e inagotable.

Hace tiempo que se contempla la utilización del hidrógeno como fuente de energía. Una forma de obtener hidrógeno es la descomposición del agua, pero esta descomposición es un proceso energéticamente muy desfavorable. Para conseguirla hace falta un catalizador, es decir, una sustancia química que facilite la reacción, y en la actualidad, los únicos catalizadores eficientes están basados en metales pesados muy tóxicos, caros y poco abundantes, como el iridio o el rutenio, por lo que no son adecuados para el uso a gran escala.

Pero ahora un equipo científico del grupo de Química Bioinorgánica y Supramolecular (QBIS) del Departamento de Química de la UdG ha conseguido la oxidación del agua mediante el uso de complejos de hierro como catalizador y en presencia de luz solar. El hallazgo es relevante porque el hierro es un metal abundante, barato y no tóxico.

La imagen que ilustra la noticia, proporcionada por la Universitat de Girona, muestra la evolución vigorosa (muy eficiente) de oxígeno (burbujas) de una solución acuosa con el catalizador de hierro y un oxidante.

El estudio abre una vía particularmente atractiva para el desarrollo de nuevas tecnologías y también para poder utilizar el hidrógeno resultante de la reacción de descomposición del agua como fuente de energía.

Esta investigación ha sido subvencionada por el Programa Proyectos de Excelencia de la Unión Europea, por el Ministerio de Ciencia e Innovación y por la Generalitat de Cataluña, a través del programa ICREA Academia.


Fuente: Generalitat de Catalunya RECERCAT
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Analisis del conflicto del proyecto minero Conga

Por Manuel Pulgar-Vidal, Director Ejecutivo de la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental (SPDA)

Teniendo cintura para bailar a ritmo de Conga

En la primera mitad del siglo pasado el Trío Matamoros de Cuba popularizó la canción “Vámonos pa’ la conga” sumándose, muchas décadas después, el argentino Ricardo Montaner, quien haría bailar a muchos con una canción cuya letra decía: “Vamos negro pa’ la conga, mira que quiero arrollar…”.

En el Perú, Conga representa un importante proyecto minero, ubicado en las provincias de Celendín y Cajamarca el que, cual alegre ritmo de baile tropical, obligará al gobierno a tener una ágil y cimbreante cintura para no verse arrollado por la conga.

¿Flujo o sequía?

El proyecto minero representa un gran dilema para el recién estrenado mandatario, y su gabinete y enfrenta dos posiciones, bastante polarizadas. Por un lado, considerando que la inversión para el desarrollo del proyecto sería de 4 mil 800 millones de dólares, quienes lo apoyan consideran que paralizarlo, generaría una lenta, pero segura, sequía de flujo de nuevas inversiones en nuevos proyectos, lo que además se vería agravado por la época de vacas flacas financieras a nivel mundial.

Por el otro, considerando que para el desarrollo del yacimiento se requiere transvasar el agua de cuatro lagunas hacia tres reservorios, los que se oponen al proyecto consideran que llevarlo a cabo implicaría la pérdida de recursos hídricos superficiales y de aquellos que fluyen al acuífero subterráneo, aunque la empresa sostenga que los reservorios almacenarán más del doble del volumen que actualmente tienen las lagunas. Es un debate entre sequía – de recursos financieros y recursos naturales – o flujo garantizado de ambos.

¿Bailamos?

En este escenario el gobierno ya empezó a bailar conga, teniendo como parejas a los que expresan ambas posiciones y que se mueve cada una a su propio ritmo.

El primer paso se dio cuando se dispuso la visita de tres ministros del actual gabinete -energía y minas, ambiente y agricultura- orientada a calmar la demanda de los pobladores locales. Luego vendrían los anuncios públicos formulados por el Ministro Giesecke de Ambiente, anunciando la eventual revisión del estudio de impacto ambiental que había sido aprobado por el Ministerio de Energía y Minas durante el gobierno pasado. Esta posición, que puede representar políticamente una buena señal, genera reparos de aquellos que creen que no existen los mecanismos para proceder en ese sentido.

El segundo movimiento de cintura fue el anuncio del Presidente con ocasión de la conferencia de prensa de los primeros 100 días de gobierno, en donde señaló que “lo que se ha firmado va, pero si hay un malentendido hay que dialogarlo y resolver las dudas e incertidumbre”, con lo cual parecía inclinarse hacia el desarrollo del proyecto bajo ciertas condiciones.

¿Inversión vs inclusión?

No se sabe cuál será el tercer paso, pero se estima puede ser determinante ya que el bailarín, es decir el gobierno, tiene la opción de mover la cintura hacia un lado, negando la inversión o el otro, yendo en contra de la inclusión, siendo que en ambos casos generaría posiciones encontradas e interpretaciones diversas. Para encontrar el ritmo y poner a todos al mismo son, le toca al gobierno intentar llegar a la fuente real del conflicto y plantear respuestas estructurales, como medio para prevenir situaciones más extremas.

Leyendas urbanas

De lo que se trata es de eliminar los prejuicios y las frases de cliché que históricamente se han instalado en el imaginario colectivo. No a la minería porque destruye y es contaminante y sólo trae pobreza; las comunidades tradicionales viven en completa armonía con la naturaleza y su intervención no es destructiva; la minería moderna no contamina; las comunidades son lideradas por extremistas de izquierda que quieren agudizar las contradicciones; y otras de similar contenido.

Minería e impacto

Se trata de encontrar puntos de equilibrio. La minería, incluso la ahora denominada moderna, genera impactos significativos y el rol del Estado y la obligación de las empresas es reducir, minimizar y evitar dichos impactos. El incumplimiento de esta obligación debe estar sujeto a sanciones claras y medidas disuasivas y la privación del título de concesión a quien se resista a cumplir las exigencias ambientales y sociales debe ser una alternativa a considerar.

Conservación

Por su lado, el territorio requiere áreas a ser conservadas, por las funciones ecológicas que ellas puedan prestar. Esta conservación no debe limitarse a las áreas naturales protegidas y corresponde al Estado determinar con claridad estas zonas y las condiciones en relación a las actividades económicas en ellas.

Punto medio

De igual forma, la sociedad tiene que ser consciente de que las actividades humanas, todas, generan impactos y que el acuerdo debe pasar por consensuar cuál es el impacto que estamos dispuestos a aceptar. Por ello existen los límites máximos permisibles de contaminación; por ello se elaboran estudios de impacto ambiental; para eso se crean los instrumentos de gestión ambiental y por ello luchamos para fortalecer la institucionalidad ambiental.

Ante ello, para entender el problema hay que reconocer que Conga refleja en síntesis una serie de añejos problemas y complicadas tramas:

•Desde el punto de vista ambiental refleja la incapacidad que hemos tenido para tomar decisiones sobre conservación de ecosistemas y áreas frágiles, más allá de tan sólo pensar que debemos hacerlo en áreas naturales protegidas. Refleja la poca confianza que representa el estudio de impacto ambiental como instrumento preventivo y de identificación real de impactos.
•Refleja también el rechazo a tener en la misma autoridad que promueve la actividad a quien aprueba los estudios ambientales.
•Pone en evidencia el rol marginal de los gobiernos regionales en relación a los proyectos de mediana y gran minería, lo que hace que sus representantes se pongan en la vereda de la protesta y casi nunca en la vereda del Estado. Plantea la necesidad de fortalecer la institucionalidad ambiental, dándole elementos para hacer cumplir las leyes, con fiscalización real y sanción efectiva a quienes no están dispuestos a cumplir.
•Para un inversionista refleja también la incapacidad del Estado de definir con claridad las reglas y condiciones a las que se debe someter una inversión si pretende ser responsable. Sean las que fueren. El inversionista exige reglas claras, tener procedimientos establecidos, instancias definidas y mecanismos para promover la participación y el debate, abierto y transparente. Reclama, a su vez, un Estado que cumpla con su tarea de cubrir las necesidades básicas inmediatas de los pobladores y no que las deje a la suerte y gestión de las empresas.

¿Qué hacer?

Ante este escenario de conflictividad y, con ocasión de la instalación de la edición número 95 de la sesión del Acuerdo Nacional y el anuncio de la designación de Javier Iguíñiz como su Secretario Ejecutivo, el Presidente Humala planteó la necesidad de una mega-consulta a nivel nacional en temas tales como el ordenamiento territorial.

Intentado con ello generar las bases para un mayor entendimiento y para alcanzar un clima de paz social. Pero este anuncio, valioso, viniendo de la máxima autoridad política del país, no debe ser malinterpretado o reducido a una simple discusión para contar con una ley de ordenamiento territorial.

Y es que si bien puede contribuir en la búsqueda de soluciones, de no hacerse de manera profunda y realista, puede resultar tan insuficiente como el gravamen minero que muchos pensaron era el mecanismo ideal para evitar la conflictividad. Y está claro que se equivocaron.

El baile de los que no sobran

Un debate adecuado pasa por discutir asuntos de gran relevancia como: ¿cuál debe ser el rol del Estado como titular del dominio sobre los recursos naturales? ¿Qué condiciones, ambientales y sociales mínimas debiera el Estado imponer a las inversiones y cómo hacerlas exigibles? ¿Cómo podemos eliminar la conflictividad que genera la relación entre derechos sobre el suelo y derechos sobre los recursos del subsuelo? ¿Cómo podemos enfrentar la realidad que nos presenta continuamente un potencial de recursos superpuestos en las mismas áreas del territorio? ¿Quién debe ser la autoridad para resolver casos de superposición y quién debe generar la información que genere credibilidad entre los distintos actores? ¿Cómo podemos fortalecer el rol de los gobiernos regionales haciendo que cumplan un rol como entidad del Estado?, entre otros temas centrales.

Sólo si somos capaces de balancear una solución consensuada alrededor de Conga y con ello somos a su vez capaces de iniciar un verdadero debate nacional sobre los temas antes planteados, el baile será armonioso y rítmico y no como en la conga, con piernas en alto.


Fuente: Infoandina
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Inclusion social...y ambiental

Las políticas de inclusión social están relacionadas a la presencia del Estado en zonas que tienen desatención del Gobierno y que generalmente son áreas rurales. No solo es inclusión social la gestión para llevar los avances en telecomunicaciones como el internet y la TV satelital cuyo uso inadecuado viene perjudicando la formación de la población escolar en las zonas urbanas. Inclusión social es también el proceso de búsqueda e incremento de oportunidades para aumentar las capacidades en la población.

El Gobierno en sus tres niveles tiene un rol subsidiario que se confunde muchas veces con la aplicación de políticas asistencialistas de “solo dar” en la implementación de Programas Nacionales que es bueno como un primer paso, pero que necesita reorientarse.

¿Se desarrollan acciones en zonas rurales que necesitan la generación de oportunidades?

El Programa de Apoyo a las Alianzas Rurales Productivas de la Sierra – ALIADOS, parte integrante del Programa de Desarrollo Productivo Agrario Rural – AGRO RURAL del Ministerio de Agricultura, promueve el desarrollo de iniciativas productivas mediante la generación y consolidación de nuevos negocios rurales a través de un fondo concursable. De la misma manera, busca favorecer el desarrollo comunal de los campesinos, mediante el diseño de proyectos comunitarios y su respectivo cofinanciamiento. Su objetivo es mejorar los activos y las condiciones económicas de las familias campesinas en distritos rurales pobres priorizados en seis departamentos del Perú.

El Programa ALIADOS, se financia a través de un contrato de préstamo suscrito entre el Perú y el Banco Mundial. El Programa ALIADOS inició sus actividades en julio de 2008 en los departamentos de Apurímac, Ayacucho y Huancavelica; y a partir del mes de julio de 2009, en Huánuco, Junín y Pasco. A la fecha ha ejecutado 1750 proyectos beneficiando a grupos de productores organizados y comunidades campesonas.

¿Y la inclusión ambiental?

Las prioridades de inclusión social en la experiencia de ALIADOS no solo contemplan los propósitos de desarrollo económico en las zonas rurales. También existe la prioridad de complementar la dimensión ambiental y las dimensiones sociales y culturales para que en su conjunto pueda caminar hacia el desarrollo sostenible.

Recordemos que el desarrollo sostenible es el equilibrio del sistema económico, el sistema social y el sistema ambiental (al que se le puede añadir el aparato institucional) cuyo fin es el de satisfacer las necesidades actuales procurando la misma oportunidad para las generaciones futuras.

El Programa ALIADOS aplica un marco de acciones para disminuir riesgos ambientales y sociales implementando las políticas de salvaguarda del Banco Mundial en concordancia con la normatividad nacional principalmente referida a la evaluación de impacto ambiental. De esa forma, busca disminuir impactos ambientales sobre los ecosistemas derivadas de las actividades de los proyectos comunales o negocios rurales. De igual manera, busca salvaguardar aspectos sociales como mantener sus raíces culturales, su organización comunitaria y modo de vida particular, garantizando el derecho a decidir sobre sus propias prioridades y no se afecte sus vidas, creencias, instituciones, ejes de su desarrollo.

El ejemplo mencionado evidencia que es posible una presencia eficaz del Estado que contribuya la mejora de la calidad de vida en zonas que necesitan ser parte del crecimiento económico nacional sin necesidad de ser exclusivamente asistencial sino también promotor de oportunidades sin descuidar los aspectos ambientales y los aspectos sociales.

Las comunidades nos demuestran que el adecuado dominio de su territorio y su propia configuración organizacional les permite tener y garantizar la capacidad para poder emprender retos de la mano con el Gobirno sin poner en riesgo a sus generaciones futuras. Existen aun, iniciativas como ALIADOS, que esperan ser ya Políticas de Estado que empujen el desarrollo de las comunidades continuamente.

Nos decía la Madre Teresa de Calcuta “no es malo darle pescado al hombre débil que lo necesite, primero dáselo, luego, cuando este fortalecido, enséñale a pescar”. Podríamos agregar, considerando las circunstancias actuales, también enseñémosle a no pescar hasta acabar con todo.

Por Dante García

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Sostenibilidad y equidad: Informe sobre Desarrollo Humano 2011

El Informe sobre Desarrollo Humano 2011 afirma que los apremiantes desafíos globales de sostenibilidad y equidad deben tratarse de forma conjunta y, al mismo tiempo, identifica aquellas políticas a nacionales y globales que podrían dar un impulso a la consecución de estos objetivos vinculados.

Según el informe, es necesaria una acción decidida en ambos frentes para lograr mantener los avances en desarrollo humano obtenidos recientemente por la mayoría de los países más pobres del mundo, tanto para el bien de futuras generaciones como para las actuales. Informes anteriores han demostrado que los estándares de vida de la mayoría de países han mejorado y que, de hecho, desde hace décadas tienden hacia la convergencia. Sin embargo, el Informe 2011 prevé un retroceso alarmante de dichas tendencias en caso de que el deterioro medioambiental y las desigualdades sociales sigan intensificándose, con una previsión de que los países menos desarrollados invertirán esta tendencia y se alejarán de nuevo de los patrones globales antes de 2050. El Informe muestra cómo los más desfavorecidos del mundo son los que más sufren la degradación medioambiental, también en su entorno personal más inmediato, y la desproporcionada falta de poder político, dificultando aún más que la comunidad internacional llegue a un consenso sobre los cambios de políticas globales necesarios.

A pesar de ello, el Informe también destaca el enorme potencial que tienen las sinergias positivas para la conquista de un mayor equidad y sostenibilidad, especialmente a nivel nacional. El Informe enfatiza en el derecho de contar con un medio ambiente saludable, la importancia de integrar la equidad en las políticas medioambientales y la importancia fundamental de la participación pública y la responsabilidad de los cargos oficiales. El Informe 2011 concluye planteando propuestas de nuevos enfoques más sólidos para tomar de medidas de control del desarrollo global, tanto económico como medioambiental, y afirma que ambos son esenciales y alcanzables.

Informe sobre Desarrollo Humano 2011

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Fuente: PNUD
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